Editorial Nejapense

Por Licda. Ana Mercedes Miranda Morán

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Para hacer un editorial, los argumentos suelen venir de la conversación con diferentes personas de un lugar, quienes nos aportan sus vivencias dentro de la cotidianidad de la ciudad en la que residen. En este caso, Revista “Tiempo” Cultural, ha intercambiado ideas con nejapenses, incluso algunos que han visitado la ciudad, pues residen en el extranjero, y ellos (as) nos han manifestado cómo ven al Nejapa actual. Por ejemplo, observan la proliferación de negocios, “prácticamente las tiendas están pegadas”, nos manifestaron. Otros, comentan su decepción porque el polideportivo únicamente es utilizado con fines turísticos, para foráneos, y se ha dejado de lado el objetivo original: que sirviera para solaz y esparcimiento de los nativos, incluso que se estableciera escuelas deportivas para formar a la niñez y juventud. “De eso no hay nada”, aseveraron. En otro tipo de comentario, alguien se refirió a la actual juventud de Nejapa, a la cual observan apática para involucrarse en movimientos que tiendan al progreso de la ciudad. Incluso, no miran a los jóvenes con deseos de superarse, pues su asistencia a centros de estudios superiores (universidades), es sumamente escasa o que estén dispuestos a aprender un oficio decoroso.  “Podrían poner de pretexto la escasez de recursos económico; sin embargo, unas décadas atrás, existió un grupo de jóvenes  dinámicos, con anhelos de superación, que a pesar de su pobreza, trabajaron para costearse ellos(as) mismos sus estudios u obtuvieron becas por su aplicación académica, en suma, se forjaron sus propias oportunidades. Y además, crearon movimientos juveniles de tipo cultural y deportivo que dejaron una huella imborrable en el pueblo”, nos dijo un distinguido profesional. Hoy lamentan la indiferencia de los jóvenes para con el pueblo. Algunos piensan que son así porque no son nejapenses auténticos y no sienten como suya la ciudad, por lo que temen que la identidad de Nejapa podría llegar a perderse. Como medio de comunicación, pensamos que los salvadoreños, independientemente del lugar en el que nos desenvolvamos, aunque no seamos nacidos ahí, estamos en el deber de trabajar y luchar por el progreso local que, a la larga, se unirá al progreso del territorio entero. Para inculcar este amor al terruño, juega papel importante el magisterio, las autoridades locales, los vecinos (as) mismos, los profesionales, todos debemos asumir como propio el difundir y rescatar el amor a la cultura y al progreso de Nejapa. También queremos hacer constar que un pueblo no se engrandece sólo porque hay innumerables negocios o proliferan las colonias. Un lugar progresa en la medida en que sus habitantes se superan profesionalmente o como excelentes obreros. Es decir, luchemos por el progreso humano; como añadidura, vendrá el crecimiento físico de una población (en lo posible que sea ordenado). Pero para lograr esto, la niñez y juventud debe ser guiada en el aspecto de inculcarle afán de superación y de servicio a la comunidad, así como proporcionarle las debidas y óptimas condiciones laborales cuando se gradúan en alguna profesión u oficio No hay otra manera de que una localidad o un país progrese verdaderamente.

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