Editorial Femenino
Por Licda. Ana Mercedes Miranda Morán
DIRECTORA DE REVISTA "TIEMPO" CULTURAL
En la presente edición, Revista “Tiempo” Cultural quiere, de manera puntual, rendir un homenaje a la mujer salvadoreña, la que a través de los años ha enfrentado obstáculos, hasta en el mismo seno familiar, para lograr cultivarse aunque sea en los níveles mínimos de educación o en el aprendizaje de algún oficio que le permita la independencia económica. El 8 de Marzo es el Día Internacional de la Mujer, y en 1975 (hace 36 años), la Organización de las Naciones Unidas decretó el Año Internacional de la Mujer. Esas acciones ¿han beneficiado de algún modo a nuestras mujeres? Pensamos que no, porque lo principal que hubiera sido cambiar el sistema de educación que propugna el sistema patriarcal (el padre es el “cabeza de familia”, y la mujer “como no sabe nada sólo debe obedecer”) continúa difundiéndose. Así vemos que a la mujer se la presenta siempre en labores que consideran “exclusivamente femeninas”, como lavar, aplanchar, hacer limpieza, etc. Y esto lo vemos en dibujos de textos escolares, en la publicidad de los medios de comunicación y hasta en muchos hogares cuyos padres, especialmente la madre dice a sus hijas “aprendé a hacer oficio para que tu marido no te vaya a pegar”. Y no es negativo hacer oficios de casa, lo negativo es que se diga que la mujer “sólo sirve para eso”. Entonces, ¿de qué sirve un Día Internacional de la Mujer o un Año Internacional de la Mujer, si los escenarios para las féminas no cambian?. En esta ocasión, hemos recogido ejemplos de mujeres de toda edad, quienes han debido superar vientos en contra para lograr ser profesionales, estar en el camino de serlo o para proyectarse como artistas de las artes plásticas, la literatura o de las manualidades. También hemos tomado en cuenta humildes y dignas vendedoras. En el país, actualmente hay alcaldesas, diputadas, magistradas, jefas de distintas instancias; las universidades están llenas de jóvenes mujeres y otras no tanto, pero que anhelan alcanzar sus metas, y todas ellas hacen y han hecho denodados esfuerzos personales para lograr reconocimientos laborales, políticos, educativos, etc. Sin embargo, muchísimas, debido a su pobreza o a la negativa de sus padres para que se preparen son, en el 2011, totalmente analfabetas, y debido a ello son tímidas, no se valoran, y por ende, en sus hogares siguen creyendo que el hombre es el único que vale, aunque éste también sea iletrado, pero “vale porque es hombre”. Estamos seguros de que amplias campañas de concientización para la misma mujer, en las que se las invite a unirse a círculos alfabetizadores, a talleres de artesanías y a que continúen estudios, incluso a costa de sacrificios, redundará en que se eleven los niveles de mujeres concientes de que su aporte a la patria es decisivo, y que ya no sigan reproduciendo el sistema patriarcal. El Ministerio de Educación en esto debería de jugar un papel relevante. Mientras tanto, nosotros como medio de comunicación damos bases importantes para que la mujer salvadoreña crea en ella misma con fuerza y ponga en práctica sus conocimientos, sus habilidades y su ejemplo de lucha para superarse, a pesar de las adversidades. Sólo así valdrán en toda su dimensión las diferentes conmemoraciones que se hace a la mujer.