GUITARRA SOLITARIA

Publicado en por Revista Tiempo Cultural

A Facundo Cabral, asesinado en julio de 2011.

Facundo-Cabral.gif

Por Ana Mercedes Miranda Morán

I

Otro sol y mis cuerdas siguen mudas

¿Por qué? Pienso mucho, tengo dudas.

De los dedos de mi dueño no siento sus caricias

Ni oigo su voz cantando amor, albricias.

II

Me parece que hace poco dimos un concierto,

Y los mensajes de él llenos de acierto

Llamaron a la paz, la vida, al canto,

Y hubo momentos plenos, sacrosantos.

III

Pero hoy, hace horas, días y semanas

Que de mí no escapan notas como potras en sabana,

Y tampoco oigo su voz, grave, vibrante

Llamando al mundo a levantarse, a ir delante.

IV

¿Sucedió algo? ¿Mi dueño se ha ido? ¿No retorna?

 Al menos la huella de sus dedos mi cintura adorna

Y en mi mástil aún siento cosquillitas

Cuando creaba armonías así, deslizaditas.

V

Extraño sus palabras fustigando al mal;

Él quería en nuestras vidas un translúcido cristal,

Y yo apoyaba su canto, entusiasta o quejumbrosa

Ante multitudes reverentes y gozosas.

VI

Ya no pregunto por mi eterno amado dueño

Unas balas asesinas truncaron nuestros sueños,

Y yo, su guitarra, en el rincón sigo muda,

Recordando a mi Facundo Cabral con gran ternura.

00068

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post