PRESERVAR NUESTRAS RAÍCES A TRAVÉS DE LA DANZA
Desde hace algunos años, en Sensuntepeque podemos ver un grupo de danza de proyección folklórica (del Instituto Nacional de Sensuntepeque), que es admirado por los espectadores. ¡Y claro que bailan de manera atractiva! Lo más interesante es que el director es un joven quien de manera formal y disciplinada conduce a la agrupación. Ese joven director es Dennis Antonio Ramos Quinteros, sensuntepecano, hijo de José Raúl Antonio Ramos Echeverría y su esposa María Sandra Auxiliadora Quinteros. En sus estudios pasó por centros escolares sensuntepecanos: Kinder “José Misael Ramos”, Escuela “Antonia Velasco”, y se bachilleró en su querido Instituto Nacional. Recuerda que como típico joven, detestaba la danza folklórica, sin embargo, en cierta ocasión, a sus 15 años, vio un video del Ballet Folklórico Nacional y eso lo hizo interesarse profundamente en dicha rama artística. Como su primera maestra de danza reconoce a su madrecita (de manera no profesional), aunque ahora cuenta con el maestro Mario Humberto Rodríguez, y conoce las técnicas del maestro Marcial Gudiel. A su joven edad, Dennis prefiere que lo llamen instructor y no director del grupo del INS. De su experiencia lamenta que en Sensuntepeque el arte es visto con desinterés y no hay apoyo continuo, además de que por la globalización “nuestra humilde música autóctona” ha sido aplastada por las corrientes comerciales externas. Influye también, agrega, la ignorancia y la falta de curiosidad de la juventud sensuntepecana, porque probablemente no se preguntan el significado de trajes como el de Volcaneña, Mingueña, Pancha, Nahuizalqueña, etc. “Duele que crean que el folklor es sólo para indios”, señala, “y tampoco saben lo que realmente es la música folklórica”, puntualiza. Al momento, Dennis estudia idioma Inglés en la Universidad de El Salvador (UES) y es integrante del Ballet de proyección de tal institución. Importante es que no sólo interpreta este tipo de danza, pero el folklor, según sus palabras, le permitirá preservar parte de las raíces ancestrales de El Salvador y por ello, no piensa jamás apartarse del mismo. Su pensamiento es que “no olvidemos quiénes somos; tengamos en cuenta que, como salvadoreños, debemos aprender a representarnos a nosotros mismos, y ojalá algún día en Sensuntepeque se apoye como se debe, las manifestaciones artísticas”.