Su Vida entre Olorosa Madera
Así creció David Enrique Barrera Mejía, sensuntepecano ciento por ciento, querido hijo del matrimonio integrado por el carpintero ebanista Valentín Barrera y su esposa, Profa. Rosa Elvira Mejía. Al haber nacido en un ambiente de carpintería, no fue raro que al pequeño David le fuera gustando este camino. Sin embargo, realizó estudios que lo prepararon para su vida. Así, es bachiller industrial electrónico del Instituto Técnico Salesiano ITEXSAL (San Salvador). También es Técnico Operador de Computadoras, y en el NCL Institute (San Salvador) obtuvo grado de intérprete de idioma inglés. También incursionó en la licenciatura de inglés, pero sólo realizó 6 ciclos. Y es que ya la madera lo estaba llamando para que le diera las múltiples formas que pueden salir de un tablón. Así, desde los 17 años, David Enrique trabaja en serio dentro de la ebanistería. Actualmente es el encargado del Taller de Carpintería “Deyvi”, fundado por su padre, en donde hace todo lo que le encargue la amplia clientela que tienen. Por esto, él se siente feliz, realizado. “Siento que el entusiasmo y responsabilidad por el trabajo me lo heredaron mis padres, ambos son ejemplo para mí”, asegura. Actualmente, junto a su esposa Josefa Margarita Gallegos, quiere impulsar una artesanía que distinga a Sensuntepeque. De su trabajo en el taller sólo lamenta que la mano de obra calificada que preparan se les va. David Enrique, amable y muy simpático, recomienda especialmente a la juventud que “si a uno le gusta algo, hay que hacerlo, sin importar los obstáculos que surjan”. Desde Revista “Tiempo” Cultural felicitamos a este laborioso y emprendedor sensuntepecano quien también gusta de interpretar música en piano y guitarra.